Estados Unidos inicia la renegociación del Tratado con pistola cargada: El Tratado ha fallado

Dr. Carlos Germán Palafox Moyers
Sin preámbulos, ni una plática inicial de cortesía, en frio, Estados Unidos inicio este miércoles la negociación formal del Tratado con la pistola cargada y con ganas de abordar cuanto antes asuntos claves para su país. El negociador jefe de Donald Trump, Robert Lighthizer, aprovechó el discurso inicial de la primera ronda de conversaciones para quejarse del déficit comercial con México y las fallas que han presentado para la clase trabajadora del vecino país. El negociador inicio la primera ronda formal de negociaciones para reformar el Tratado de libre comercio, señalando que el TLC “ha destruido 700.000 empleos”. Además enfatizó que “Básicamente pensamos que el tratado ha fallado a muchos estadounidenses y debemos mejorarlo. El tratado ha fallado; es la posición de ataque de los Estados Unidos.

Afirmó que no se va a conformar “con retoques”. El actual diseño del tratado, para la Administración estadounidense, ha resultado perjudicial para su economía, aunque reconoció las bondades que ha traído para el sector de la agricultura. En su estreno como negociador en jefe de Estados Unidos Lighthizer, una persona conocido por ser áspero y hasta grosero, cumplió con lo que se esperaba de él: dejó bien establecidas las reglas del juego. Se desarrollarán bajo un marco de adversarios y no de buenos vecinos.

La Administración de Donald Trump se ha quejado, desde antes de su llegada a la presidencia, de que el déficit comercial con México se ha traducido en una fuerte destrucción de empleo en el sector industrial estadounidense debido a la fuga de producción industrial hacia México, explicado fundamentalmente por los costos más bajos de la mano de obra.

Sin duda uno de los temas calientes de las conversaciones, cuya primera fase concluye el domingo, serán las condiciones laborales. Washington quiere entrar de lleno en ello, pero para México es un problema tocar su enorme ventaja competitiva frente a los socios del norte. Ambos saben que el corazón del TLCAN es el diferencial en la productividad laboral. El tema salarial será, sin duda, un tema caliente que lleva a la siguiente interrogante ¿Qué ocurrirá si Estados Unidos pone en la mesa de negociación el incremento del salario mínimo para toda la región? Estados Unidos quiere entrar en el ámbito de las condiciones laborales y seguramente que el gobierno mexicano no va a considerar el punto. El titular de Economía insinuó indirectamente que no se abordaría ese tema. Pero la administración de Trump y los sindicatos estadounidenses también quieren que las nuevas normas laborales obliguen a subir los salarios en México y así reducir la ventaja de costos.

Otro punto importante son los constantes reclamos, del país vecino, sobre las medidas de manipulación de las divisas. Para los Estados Unidos el tipo de Cambio en México es manipulado por el Banco Central y no es determinado por las fuerzas del mercado, favoreciendo con ello a las exportaciones mexicanas y afectando las importaciones de productos de los Estado Unidos.

La administración Trump ha calificado las “reglas de origen” del TLCAN como obsoletas, y argumenta que han contribuido “traslado” de la manufactura a México por ello busca modificar las reglas de denominación del acuerdo, de tal forma que sean más benéficas para esa nación, con lo que ellos han llamado un “comercio más justo”. Estados Unidos propondrá elevar el porcentaje de contenido regional en la industria automotriz y a través de este mecanismo ser el principal proveedor de insumos y también el productor de las mercancías que se intercambian en América del Norte para beneficiarse comercialmente; no obstante, la región no es capaz de suministrar todos los insumos como chips, micro conductores y otras partes. Para el país vecino, otros competidores se están beneficiando del comercio en la región sin ser miembros del TLCAN, principalmente naciones asiáticas que llegan a producir componentes de algún producto y no pagan arancel, motivo por el cual se busca elevar el porcentaje de contenido nacional. En el caso de la industria automotriz, actualmente el 62.5 por ciento del valor total de los automóviles vendidos en América del Norte debe ser originario de Estados Unidos, México o Canadá para no pagar aranceles de importación, pero Estados Unidos busca elevar ese nivel para hacer más difícil que partes de otros países entren en la cadena de suministro y la producción se quede en esta zona, principalmente en su territorio. Sin embargo, algunos analistas admiten que quizá sean necesarias algunas actualizaciones de las reglas para tomar en cuenta los nuevos componentes, como pantallas táctiles o baterías para automóviles eléctricos. Pero no ven nada viable elevar el límite del 62.5 por ciento para los automóviles. Argumentan que pudiera ser contraproducente para los EU porque el relativamente bajo 2.5 por ciento de arancel que EU aplica a las importaciones de automóviles fuera del TLCAN pudiera permitirles a los fabricantes de automóviles salirse del acuerdo por completo. La pistola esta cargada y no vaya a salir un tiro y le pegue en la frente al Tratado en esta primera ronda de renegociaciones.


Dr. Carlos Germán Palafox Moyers

Investigador y Docente del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y Consejero del Observatorio Ciudadano de Convivencia y Seguridad del Estado de Sonora (OCCSES).
Email: economia@guaymas.uson.mx

 

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